miércoles, 10 de abril de 2013

Semana Santa


 
SEMANA SANTA EN JAÉN


La Semana Santa de Jaén es la celebración de la pasión, muerte y resurrección de Cristo a través de las procesiones que realizan las cofradías en esa semana por la ciudad. Además del incuestionable aspecto religioso, que la convierte en el acontecimiento de esta índole más importante de la ciudad de Jaén, la Semana Santa supone un fenómeno de carácter sociocultural, turístico y económico de gran importancia en la ciudad, siendo una de las más bellas de Andalucía y de España, está declarada Bien de Interés Turístico-Cultural
Andaluz desde 2006 y Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía.

Tiene lugar durante la semana del primer plenilunio de primavera. Las procesiones comienzan oficialmente el Domingo De Ramos llegando hasta el siguiente domingo (Domingo de resurrección), procesionado cada día las imágenes que representan la pasión, muerte y resurrección de Jesús  sumando en su totalidad 16 hermandades.
La Semana Santa se vive durante todo el año en la ciudad y las Hermandades trabajan día a día en los tres pilares fundamentales que las definen: caridad, culto y formación. Son múltiples las obras asistenciales que las Hermandades y Cofradías realizan en la ciudad y su provincia. La Estación de penitencia o salida procesional es el principal culto externo de las corporaciones pero las Hermandades cuentan con numerosos cultos internos a sus Titulares a lo largo del año.
Los desfiles procesionales de Semana Santa, que transforman la ciudad durante esos días, son el resultado de la evolución durante siglos de las formas, modos y maneras de las cofradías y hermandades compuestas por diversos grupos de personas de distintas índoles laborales, culturales y sociales, donde han influido múltiples factores tanto religiosos, artísticos, sociales e históricos.
Salir en procesión, en peregrinación o en romería supone ponerse en camino.  El camino es una experiencia espiritual, es una apertura a lo nuevo, a lo desconocido. Es un «desinstalarse». Es el abandono de todo lo que tengo para encontrar algo que valoro más que todo lo dejado. Es el paso por la soledad y el desierto, antes de alegrarse por haber encontrado lo que se buscaba. «Abrahán dejó la casa de sus padres y su patria y se puso en camino hacia la tierra que Ya vé le mostró».El pueblo de Israel caminó durante cuarenta años por el desierto antes de ver la tierra prometida». Nosotros mismos somos peregrinos y caminantes en esta tierra. Pero el camino que lleva a la vida es «angosto y estrecho y pocos son los que lo encuentran». Hacer el camino tiene un profundo sentido bíblico cuando éste supone una experiencia que lleva hacia la conversión al Evangelio, a la entrega a Dios Nuestro Padre y a Su Hijo Jesucristo. Las salidas procesionales y estaciones de penitencia pueden llegar a ser, si se hacen con devoción y dignidad cristiana, valiosas catequesis plásticas en sus recorridos por las calles, las plazas y los caminos de nuestras ciudades y de nuestros campos. [...] Son una predicación del Misterio Pascual, esto es, de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo y de las verdades de nuestra fe.


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